¿Soy una buena madre?

admin

Mi Babitas

diciembre 20, 2020

Creo que todas las mamas del mundo en alguna ocasión nos hemos hecho esta pregunta tan compleja y a la vez tan simple de responder, la respuesta es “SI”. Para nuestros pequeños somos las mejores mamas del mundo, el amor que sienten hacia nosotros, es sin condiciones, te quieren porque les cuidas, les mimas, estas ahí cuando te necesitan, y tan solo estando a su lado, ellos ya se sienten felices y protegidos. Por lo tanto para mí, la respuesta es “SI”.

Este tipo de dudas, en muchas ocasiones nos entran porque nuestro círculo más cercano, con la mejor de las intenciones, todo hay que decirlo, nos abruma con su sabiduría y sus experiencias, que por supuesto, son mucho más válidas que las nuestras desde sus perspectivas.

Todos cometemos errores, si es así, somos humanos que le vamos a hacer, pero, ninguno tan grave como para que nos califiquemos de malas madres. Hacemos mucho más de lo que nunca pensamos que podríamos hacer, y todo por nuestros Babitas. Nos levantamos mil veces en la noche para atenderlos, les tratamos con cariño, si no podemos dormir, no dormimos, si no nos da tiempo a hacernos la comida, pues no comemos, y ya lo de ducharse, se convierte en misión imposible. No recuerdo la última vez que me dí una ducha tranquila, sin prisas, solo yo y el sonido del agua golpeando el suelo de mi ducha…

Pero a pesar de todos los contratiempos, somos capaces de sonreír y mimar a nuestros pequeños con todo el amor del mundo. Es normal que en alguna ocasión, sobre todo durante los primeros meses, nos sintamos abrumadas, perdidas e incluso agotadas. ¿Cómo no?, el cuidado de un bebe es muy intenso y además a eso, hay que sumarle cientos de hormonas alteradas.

Existen momentos duros, yo recuerdo, con especial angustia el momento “CÓLICOS”, para mí fue uno de los capítulos más amargos que he vivido, impotencia por no saber como aliviar a mi bebé que lloraba durante horas, y claro, cuanto más llora, más gases. Horas y horas con él en brazos, dándole masajes en el vientre, poniéndole calor… y todo era inútil. ¿Sentí desesperación? Pues SI, ¿Me sentí una mala madre por no saber cómo actuar? Claro que sí, pero a pesar de la desesperación del momento, llevé la situación con calma e intenté no transmitirle mis inseguridades al bebe.

Después de estos bailes nocturnos, al amanecer, nuestros babitas se despiertan repletos de energía, sonrientes y con ganas de que les hagamos juergas, sin embargo, nosotras amanecemos con unas ojeras por el suelo y un agotamiento físico y mental indescriptible, pero actuamos como si hubiésemos dormido la noche sin contratiempos y les mostramos nuestro lado más tierno y cariñoso.

Por todas estas vivencias y avalanchas de sentimientos, considero que todas y cada una de nosotras, podemos considerarnos las mejores madres del mundo.

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